La fiebre gourmand continúa en verano y las texturas jugosas, las notas que parecen postres helados y los aromas que te envuelven como un snack dulce a media tarde están arrasando esta temporada. Este año, el pistacho, la cereza y los acordes cremosos llegan en versiones más ligeras, más luminosas y totalmente veraniegas. Una experta nos cuenta por qué estos perfumes están conquistando la temporada y cómo se han reinventado para ser frescos, adictivos y perfectos para los días de calor. ¿Lista para descubrir los nuevos “dulces” del verano?
Los aromas gourmand conquistan el verano
Hasta hace muy poco, los perfumes más dulces o con notas gourmand quedaban relegados para el invierno y los cítricos y florales ligeros eran los preferidos de la época estival. ¿Por qué los perfumes gourmand están ganando tanta fuerza en verano cuando tradicionalmente se asociaban a épocas más frías?
Hablamos con Judit Dorda de CPL Aromas que explica a VIBE que «durante años el gourmand se asociaba al invierno porque eran fragancias más densas y azucaradas. Pero la propia categoría ha cambiado: ahora conviven con fórmulas mucho más ligeras, y el ejemplo perfecto es el éxito de la marca Sol de Janeiro, una marca nacida del imaginario veraniego brasileño (playa, sol, Río) cuyo bestseller absoluto, Cheirosa ’62, es en realidad un gourmand de pistacho, caramelo salado y vainilla. Ha demostrado que verano y gourmand no son incompatibles, y ha abierto la puerta a toda una generación de gourmands pensados para el calor».
Pero está claro que algo ha cambiado en el universo de los perfumes. ¿Qué hace que notas como el pistacho, la cereza o la vainilla ligera funcionen bien con el calor sin resultar pesadas? La experta nos comenta que la clave es que estas notas aportan cremosidad sin necesidad de azúcar directa: son untuosas en lugar de empalagosas. El pistacho, por ejemplo, tiene un punto verde y salado que refresca; la cereza aporta jugosidad frutal en vez de dulzor; y la vainilla se percibe como calidez suave sobre la piel, no como nube densa. Además, en verano la piel está más caliente y libera el perfume más rápido, así que una fórmula que ya de partida es menos concentrada y más aireada «respira» mejor y no se vuelve pesada a las pocas horas, como sí ocurriría con un gourmand más tradicional o clásico.

Perfumes gourmand luminosos y frescos
En verano siempre han sido los perfumes cítricos o florales frescos y ligeros los que han ganado la partida. ¿Cómo se consigue que un acorde gourmand sea fresco, luminoso y veraniego sin perder su carácter goloso? «Los perfumistas están recurriendo a dos aliados muy en tendencia ahora mismo: los almizcles (los nombrados «skin scents», que dan un efecto piel limpia y cercano en vez de una estela densa) y las notas verdes (albahaca, higo, té verde, vetiver), que cortan el dulzor y aportan ese punto más luminoso. También se juega con maderas claras como sándalo. El resultado es un gourmand que se siente ligero, sin perder el fondo dulce», asegura Dorda.
El pistacho ha sido uno de los protagonistas de los últimos meses. ¿Qué otros acordes son tendencia clara en el terreno gourmand? «El pistacho no ha llegado por casualidad: viene directamente del fenómeno viral del chocolate de Dubái, ese bombón relleno de crema de pistacho y kunafa que arrasó en TikTok (más de 120 millones de visualizaciones) y que llegó a disparar el precio del pistacho un 34% a nivel global. Cuando un ingrediente se convierte en obsesión gastronómica, la perfumería lo traduce casi de inmediato: según Spate, las búsquedas de pistacho en fragancias han crecido un 852% interanual, la nota de mayor crecimiento del año. Además, es un ingrediente muy eye-catching (verde pálido, textura helada), lo que ayuda mucho en redes. En su estela vienen otras notas: plátano y almendra (dúo cremoso-frutos secos), matcha y el auge de las salty skin scents con ambroxan», nos comenta Judit.
La importancia de la textura olfativa
¿Qué papel juega la textura olfativa en los nuevos gourmands veraniegos, que parecen más cremosos, más suaves y menos dulces? La experta nos aclara que la textura manda y que se busca una sensación cremosa y lactónica en piel, casi táctil, más que dulzor evidente. Pero lo más interesante es que el gourmand está entrando en territorios inéditos: un informe de Mintel habla de la traducción directa de tendencias gastronómicas a perfumería, con notas como tomate, pepino o incluso remolacha.
Y hay toda una corriente de gourmands umami o savoury, notas como el café, el arroz, el sésamo, la madera de oliva y la sal, asegura, descritos en la industria como swavory (sweet + savoury), buscan complejidad y un punto salado o incluso terroso que contrarreste el azúcar. Es la evolución lógica de un gourmand que ya no quiere ser solo postre, sino una experiencia olfativa más gastronómica y sofisticada.


