Por mucho que intentemos cuidar nuestra piel durante el verano, hay días en los que el sol simplemente nos gana la partida. Da igual que nos pongamos esa pamela de ala ancha, nos parapetamos bajo una sombrilla o nos reapliquemos la crema con fotoprotector como un mantra cada dos horas, que la exposición acaba siendo inevitable. Y si, además, le añadimos una serie de interminables olas de calor, las rojeces, las quemaduras o la descamación pueden aparecer. Entonces, ¿qué hacer para calmar nuestra piel?
¿Quiénes corren más riesgo y qué le pasa realmente a tu piel bajo el sol?
Primero, empecemos por lo importante. Aunque el sol aporta valiosos beneficios —desde la producción de vitamina D hasta la mejora del estado de ánimo y el refuerzo del sistema inmunitario—, la realidad es que más allá del bronceado, también agrede, deshidrata y estresa la barrera cutánea. Incluso cuando no llegamos al extremo del enrojecimiento agudo, al volver a casa el cuerpo nos pide a gritos un respiro, una dosis de confort que devuelva la hidratación perdida tras horas bajo sus rayos.

Aunque el peligro de la radiación nos afecta a todos, existen factores que multiplican las probabilidades para terminar la jornada con la piel al rojo vivo. Las teces claras, finas y pecosas encabezan la lista de vulnerabilidad al contar con menor presencia de melanina, el pigmento que actúa como escudo natural contra los rayos UV. Aunque la falta de precaución no entiende de fototipos: pasar horas al aire libre sin fotoprotección, abusar de las cabinas de bronceado o infravalorar el traicionero «efecto espejo» de superficies como la arena, el agua o la nieve, capaces de rebotar la radiación y multiplicar la exposición cutánea casi sin que nos demos cuenta, incluso a través del cristal de una ventana.
Cuando la agresión se consolida, el cuerpo no tarda en enviar sus señales de socorro con síntomas muy reconocibles como la inflamación, en las quemaduras más graves, las molestas ampollas y, finalmente, la inevitable descamación. «Una piel inflamada funciona como una piel en modo defensa: gasta energía en protegerse y no puede dedicar la misma capacidad a repararse, regenerarse o mantener una textura uniforme», apunta la cosmetóloga y creadora de Byoode, Raquel González. Todo empieza con ese tono carmesí y una repentina sensación de calor en la zona, provocados por un incremento del flujo sanguíneo que busca desesperadamente reparar el tejido dañado.

Ultra Light Sun Fluid SPF50 de Kueshi. Con protección UVB, UVA y luz azul, una textura ultraligera para extender fácilmente y enriquecida con Niacinamida y Vitamina E.

Sun Protect Antiox SPF 50 de Beauté Mediterranea, protector solar SPF 50 con acción antioxidante gracias al extracto de granada, que ayuda a proteger la piel frente al estrés oxidativo y preservar la estructura del colágeno.
¿Por qué tu piel se nota más reactiva durante el verano?
La inflamación de la piel, ya sea por el sol o por otros factoras como los cambios de temperatura o la contaminación, no tiene por qué verse roja para estar inflamada. A veces puede notarse más tirante, más seca o reactiva de lo habitual. ¿Cómo actuar? La respuesta es sencilla: cuidando nuestra barrera cutánea. «Una barrera dañada es como una pared con grietas: pierde agua con más facilidad y permite que entren irritantes que antes no suponían un problema», explica Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.
Para devolverle la paz a nuestro cuerpo y rostro, lo primero que debemos hacer es simplificar nuestro skincare habitual. Al menos hasta que recupere la normalidad. En el caso de una exposición solar extrema, el objetivo pasa por bajar la temperatura cutánea de inmediato y reponer la humedad perdida con productos que no solo refresquen en superficie, sino que reparen en profundidad. Los primeros pasos serán evitar los rayos del sol en los próximos días y no exponer la piel quemada —si ese ha sido el caso—, darse una ducha fría, beber mucha agua y, por supuesto, aplicar crema hidratante o after sun para mantener la hidratación cutánea y evitar la descamación.
La falta de hidratación hace que la piel se vea más apagada, tirante y con las líneas de expresión más marcadas. Para Klau Gago, nutricionista especialista en nutrición consciente, está claro que beber suficiente ayuda a mantener su aspecto y su elasticidad natural. Ahora bien, también remarca que «tomar agua de más no crea un glow extra ni borra arrugas. En verano, el sol, el cloro, la sal, el sudor y el aire acondicionado también pueden alterar la barrera cutánea. Para que la piel se vea realmente cuidada, la hidratación interna —a través de bebidas y alimentos hidratantes y refrescantes— debe ir acompañada de protección solar, una crema adecuada, una alimentación completa y un descanso reparador», sostiene la experta.
Los activos estrella para calmar la piel
El aloe vera es el gran clásico del rescate cutáneo gracias a su extraordinaria composición rica en agua y vitaminas. Al aplicarlo sobre la piel irritada, genera una agradable sensación de frescor inmediato que reduce la temperatura de la zona y frena la inflamación. Pero no solo refresca, sino que sus propiedades cicatrizantes y regeneradoras estimulan la reparación de los tejidos dañados, mientras que su capacidad para retener la humedad ayuda a restaurar la barrera cutánea sin ocluir los poros ni dejar sensación pesada.

Aplicar un gel aloe vera refrescante como el de Deliplus va a calmar y refrescar de inmediato la zona y, su acción regeneradora va a lograr recuperar la piel más rápido.
La niacinamida o vitamina B3 es un potente activo antioxidante que calma las rojeces, refuerza la barrera de la piel y unifica el tono sin irritar. Según comenta Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, «es muy interesante porque ayuda a reforzar la barrera, mejora el tono irregular y aporta equilibrio cuando la piel está sensible, apagada o desordenada».

Brightening Sprouts Ecstasy de Byoode es un sérum iluminador de textura gel crema pensado para despertar la piel apagada, ayudar a unificar el tono y reforzar la hidratación sin sensación pesada.
Tras una jornada de sol y playa, es habitual sentir la piel seca y tirante y, es ahí, cuando el ácido hialurónico se convierte en un ingrediente fundamental para nuestra recuperación. ¿La razón? Porque este activo actúa como un auténtico imán de agua capaz de retener mil veces su peso en humedad, devolviendo de inmediato la jugosidad, la elasticidad y la hidratación profunda que el sol nos quita.

Body Essence-in-Milk de Hada Labo Tokyo, con ácido hialurónico, a pesar de no ser un aftersun convencional, gracias a su textura ultra ligera, sedosa y calmante, se convierte en el aliado perfecto tras la exposición solar.
Aunque, tal como afirma Mireia Fernández, directora dermocosmética en Perricone MD, «una piel inflamada no solo necesita hidratación», también necesita «recuperar estructura para retener esa hidratación y volver a sentirse estable» y, para ello, las ceramidas, los ácidos grasos y el escualano son perfectos.

Pro-Collagen Banking Water Cream de Dermalogica. Su fórmula combina aminoácidos, carnosina, ácido poliglutámico y aceite de argán, ingredientes interesantes cuando la piel está más vulnerable: hidratan, ayudan a mejorar la función barrera y aportan apoyo frente al estrés oxidativo.
¿Sientes que tu piel te pide un respiro tras horas al sol? Toma nota de estos trucos y dinos qué crema calmante se convierte en tu aliada imprescindible de la temporada.


