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¿Es posible tener un neceser de verano con solo 10 productos?

Viajar ligera también puede (y debería) aplicarse a la cosmética. Me propongo reducir mi neceser de verano a diez productos capaces de sobrevivir a aviones, barcos, días de playa y noches intensas. El resultado es un ejercicio de back to basics en el que, sorprendentemente, no echo casi nada de menos.

Tengo una teoría que aplico con bastante éxito al armario de vacaciones y que, sin embargo, me cuesta trasladar al neceser: siempre llevamos demasiado. Metemos ese vestido «por si acaso», tres pares de zapatos cuando sabemos que viviremos en sandalias y productos de belleza destinados a situaciones hipotéticas que jamás llegan a producirse. La pregunta es: ¿realmente necesito dos sérums, tres cremas y cuatro opciones para el pelo durante una semana?

Este verano me he propuesto practicar el menos es más. Especialmente porque los trayectos en avión obligan a hacer malabarismos con los líquidos y porque subir a un barco cargada con una maleta tipo mudanza me produce cada vez más rechazo. La cuestión es si soy capaz de reducir todo mi universo beauty a diez productos y la respuesta (alerta spoiler) es sí. Pero hay que escoger bien.

Mis 10 productos para volver al back to basics este verano

1. Protector solar de amplio espectro

Aquí no negocio. Si tengo que eliminar productos, el protector solar será el último en abandonar el neceser. En verano lo utilizo cada mañana, esté en la playa, en una terraza o recorriendo una ciudad. Elijo uno de Kueshi porque busco protección alta, textura agradable y una fórmula que pueda integrar en mi rutina sin sentir que llevo una capa de más. En un neceser minimalista, cada producto tiene que justificar el espacio que ocupa.

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2. Sérum antioxidante

Mi pequeña concesión al skincare es el sérum Antiox con licopeno que se vende en Mercadona. El licopeno es un potente antioxidante y, precisamente en verano, cuando la piel está especialmente expuesta a factores externos, me gusta incluir un producto de este tipo. Unas gotas antes de la hidratante y listo. No necesito siete pasos ni convertir el baño del hotel en un laboratorio cosmético.

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3. Crema hidratante facial con péptidos

Si el sérum es mi concesión, la crema hidratante facial con péptidos de CeraVe es el básico. Busco hidratación, confort y una fórmula que funcione mañana y noche. Aquí aparece de nuevo mi obsesión veraniega por simplificar, una sola crema en lugar de una para el día, otra para la noche.

4. Champú hidratante

Sal, cloro, sudor, arena, lavados más frecuentes de lo habitual… El pelo en verano tiene una vida intensa. Por eso meto el champú de uso frecuente de la línea Vitality de Beauté Mediterranea. Me interesa precisamente que esté pensado para poder utilizarlo de manera habitual pues en vacaciones quiero lavarme el pelo cuando lo necesito, no organizar mi agenda alrededor del champú.

Champú de uso frecuente gama Vitality de Beauté Mediterranea

5. Mascarilla capilar

Aquí hago trampa, pero una trampa perfectamente legítima: elegir productos que hagan varias cosas. Una mascarilla capilar en spray de Amika resulta especialmente práctica para viajar porque sustituye a esos tratamientos que requieren bote, ducha, tiempo de exposición y paciencia. Pulverizo, acondiciono el cabello y continúo con mi vida. Esa es exactamente mi idea de belleza durante las vacaciones y lo confieso, mi nueva obsesión capilar.

6. Desodorante

Un clásico quizá poco glamuroso pero absolutamente imprescindible. El desodorante 48 horas de Vichy entra directamente en la categoría de productos que agradeces haber metido en la maleta cuando el termómetro supera los 30 grados. No hay mucho más que explicar. Casi siempre el verdadero lujo es simplemente sentirte cómoda todo el día.

7. Gel fijador de cejas

Tengo poca habilidad para maquillarme y todavía menos paciencia en verano. El gel o máscara de cejas de la línea básica de Mercadona cumple con una de mis reglas favoritas: mínimo esfuerzo y resultado visible. Peino, fijo ligeramente y la cara parece inmediatamente algo más ordenada. Treinta segundos frente al espejo.

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8. Blush multiusos

Si solo puedo llevar diez productos, algunos tienen obligatoriamente que hacer horas extra. Un blush en crema que pueda utilizar en mejillas y labios es probablemente el mejor ejemplo. Un toque con los dedos devuelve color a la cara después de un día de playa y el mismo producto sobre los labios resuelve el maquillaje para salir a cenar. Sin brochas, sin precisión y sin necesidad de saber maquillarme especialmente bien.

9. Máscara de pestañas

No necesito sombras, paletas ni una colección de lápices. Una buena máscara de pestañas, preferiblemente resistente al agua en verano, abre la mirada y hace prácticamente todo el trabajo. Cejas, pestañas, un poco de blush y ya tengo mi versión de maquillaje elaborado.

10. Limpiador facial

Y cierro el círculo volviendo a lo elemental: limpiar bien la piel. Para eso elijo el agua micelar Sensibio H2O de Bioderma, uno de esos sí o sí que siempre terminan regresando a mi neceser. Protector solar, sudor, maquillaje, contaminación… por muy minimalista que sea mi rutina de vacaciones, por la noche necesito retirar todo lo que se ha ido acumulando durante el día. La utilizo con un disco de algodón sobre rostro, ojos y labios y, de paso, me ahorro llevar un producto específico para desmaquillar cada zona. 

Diez, ni uno más. Viéndolos juntos descubro que el ejercicio tiene algo liberador. Una vuelta a lo esencial. Limpiar, hidratar, proteger, cuidar el pelo y añadir tres gestos de maquillaje capaces de hacerme sentir favorecida sin transformar las vacaciones en una rutina beauty de veinte minutos. Viajar ligero no consiste únicamente en que la maleta pese menos. También tiene que ver con necesitar menos. Y pocas cosas me parecen más veraniegas que cerrar el neceser a la primera y salir por la puerta.

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