Clínica Edward Serrano

Dermaplaning: todo lo que necesitas saber sobre esta técnica viral para el cuidado facial

¿Notas que tu rostro ha perdido luminosidad? ¿Te maquillas y el resultado no queda tan uniforme como te gustaría? ¿O simplemente te apetece darle a tu piel un pequeño capricho para que vuelva a lucir fresca, suave y radiante? Tranquila, porque no necesitas cambiar toda tu beauty bag ni recurrir a una rutina de infinitos pasos. A veces, el secreto está en conocer las técnicas adecuadas. Y una de las que más está dando que hablar en el mundo de la belleza es el dermaplaning.

Puede que lo hayas visto en redes sociales, en alguna clínica de estética o que una amiga te haya contado maravillas después de probarlo. Sea como sea, esta técnica se ha convertido en una de las favoritas de quienes buscan una piel de aspecto más uniforme, luminosa y suave. Pero ¿en qué consiste realmente? ¿Es apta para todo el mundo? ¿Y qué hay de cierto en que deja el rostro como la seda? A continuación, VIBE responde a estas y otras cuestiones sobre el dermaplaning... sin tecnicismos innecesarios.

¿Qué es exactamente el dermaplaning?

Imagina una exfoliación facial que elimina las células muertas acumuladas en la superficie de la piel y, al mismo tiempo, retira el vello fino que cubre el rostro. Eso es, en esencia, el dermaplaning. Se realiza mediante una cuchilla específica, manejada con una técnica precisa sobre la piel limpia y seca. El objetivo es retirar suavemente la capa más superficial de células muertas y ese pelito fino conocido como vello velloso, que a menudo se tiene en mayor o menor medida.

El dermaplaning debe llevarse a cabo en clínicas con profesionales que sean expertos en la técnica.
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¿El resultado? Una superficie cutánea que puede verse más lisa, luminosa y uniforme al tacto. Además, al retirar el vello fino, la aplicación del maquillaje debería resultar más homogénea. ¡Adiós a esa sensación de que la base no termina de asentarse como te gustaría! Eso sí, conviene aclarar algo importante: el dermaplaning no cambia la estructura profunda de la piel ni elimina las arrugas. Según advierte la Academia Española de Dermatología y Venereología su acción es superficial y sus resultados son principalmente estéticos. Y por ello, puede convertirse en un buen aliado para la rutina de cuidado facial.

¿Por qué está de moda y se ha hecho tan viral?

En una época en la que se buscan resultados visibles sin complicarse demasiado la vida, el dermaplaning encaja a la perfección. Es evidente que su gran atractivo está en que combina exfoliación y eliminación del vello fino en un mismo procedimiento, sin necesidad de utilizar productos químicos exfoliantes durante la sesión. Además, responde a una de las grandes tendencias actuales de belleza: conseguir una piel bonita y cuidada sin depender exclusivamente del maquillaje.

Hoy en día, cada vez se presta más atención a la textura, la hidratación y la luminosidad del rostro. Una buena limpieza, la hidratación diaria y la protección solar siguen siendo los auténticos pilares de una piel saludable. En VIBE no dejamos de repetirlo. Pues bien, en este contexto, el dermaplaning hay que entenderlo como un complemento, no como una obligación. ¿El primer beneficio que aporta? La suavidad, la sensación de rostro sedoso.

En segundo lugar, también puede aportar luminosidad. Cuando se acumulan células muertas en la superficie, la piel puede presentar un aspecto apagado. Al eliminarlas, por lógica, el rostro puede adquirir una apariencia más fresca. Y en tercer lugar, como ya hemos comentado, otro de sus puntos fuertes es su interacción con el maquillaje. Si te encanta una base de acabado natural, una piel con una superficie más lisa puede facilitar su aplicación y ayudar a conseguir un resultado visualmente más uniforme.

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Dermaplaning… ¿a partir de qué edad es idóneo?

La edad, por sí sola, no determina cuándo es más conveniente realizar un dermaplaning. Lo realmente importante es el estado de la piel, su sensibilidad y las necesidades específicas de cada persona. A partir de los 30, quizá preocupa más mantener la luminosidad y mejorar el aspecto de la textura. A los 40, puede que se busque un acabado más uniforme para el maquillaje y una piel de aspecto descansado. A los 50 o 60, tal vez se quiera potenciar la suavidad y cuidar una piel que puede haberse vuelto más seca o sensible con el paso del tiempo.

En todos los casos, el objetivo es el mismo: adaptar el cuidado facial que proporciona un tratamiento como el dermaplaning a lo que la piel necesita. Pero atención, con el paso de los años, la piel puede volverse más fina, seca o reactiva. Por eso, en el caso de tener una piel madura, sensible o con alguna alteración cutánea, es especialmente importante valorar si esta técnica es adecuada antes de realizarla. No olvides que cuidarse no consiste en hacer todo lo que está de moda, sino en elegir lo que realmente te convenga y te siente bien.

¿Es un tipo de tratamiento que puede llegar a doler?

Esta es una de las cuestiones que más se plantean antes de decidir probar un dermaplaning. Ahí va la respuesta. Cuando lo realiza una profesional con la técnica adecuada, suele ser un procedimiento bien tolerado y no debería resultar doloroso. Puedes notar el contacto de la cuchilla y escuchar un ligero sonido durante la exfoliación, pero no debería provocar dolor ni una irritación intensa. Si aparece dolor, escozor importante o sangrado, hay que detener el procedimiento y valorar lo ocurrido.

¿Y qué ocurre respecto al posterior crecimiento del vello? No, no vuelve a crecer más grueso, ni más oscuro ni más abundante por haberlo retirado con una cuchilla. Este es uno de los mitos más persistentes en torno a este tratamientos. El rasurado corta el pelo en la superficie, pero no modifica el folículo ni sus características de crecimiento. Cuando vuelve a aparecer, puede sentirse algo más áspero al tacto porque el extremo del pelo es recto, pero eso no significa que haya cambiado su grosor real.

Y por último… precauciones y cuidados posteriores

Ya hemos advertido que no todas las pieles necesitan, ni toleran, una exfoliación. Si tienes acné inflamatorio, heridas, quemaduras solares, eccema activo, rosácea o una infección cutánea, el dermaplaning puede empeorar la irritación o extender problemas por la superficie de la piel. También conviene consultar previamente si tienes una piel especialmente sensible, tendencia a la hiperpigmentación después de las lesiones o antecedentes de reacciones a tratamientos faciales.

Por otra parte, si utilizas retinoides, exfoliantes potentes u otros tratamientos dermatológicos, se debe informar a la profesional antes de la sesión. Podría ser necesario modificar la rutina o posponer el procedimiento. Y si tienes dudas sobre una lesión, un brote persistente o una alteración cutánea, consultar con un o una dermatóloga antes de someterte a una exfoliación como la del dermaplaning sería muy conveniente.

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Respecto a los cuidados tras el tratamiento, es esencial poner mucho interés en ellos porque la piel puede quedar temporalmente más sensible. Durante los primeros días, procede con una rutina sencilla: limpieza suave, hidratante sin ingredientes irritantes y protección solar de amplio espectro con SPF 50. ¿Y qué no debes hacer? Frotarte la cara con fuerza, intentar eliminar pequeñas imperfecciones con las uñas o probar cosméticos nuevos justo después de la sesión. Después de un dermaplaning tu piel necesitará calma, hidratación y, en especial, protección solar.

¿Cada cuánto tiempo es adecuado recurrir a este tratamiento facial? No existe un timing que funcione para todo el mundo. Dependerá del tipo de piel, de cómo se responda al procedimiento y de si existen otros tratamientos en la rutina personal de belleza. Como siempre, consultar con una profesional para decidir la periodicidad idónea será lo más aconsejable para convertir el dermaplaning en un buen aliado para conseguir una piel más suave y luminosa.

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