Cortesía de Susana Sánchez

Susana Sánchez: «El maquillaje bien entendido no tapa, revela»

Para Susana Sánchez, la belleza es mucho más que una cuestión estética. Es un valor, un refugio y una forma de expresión que la acompaña desde niña. «Los colores, las texturas, los olores, los mundos que representan un anuncio o un editorial… La belleza siempre ha sido un refugio para mí», cuenta.

Maquilladora, formadora y creadora de Glow Up, Susana reivindica una belleza sin reglas. Tras años trabajando en producciones internacionales de moda, belleza y publicidad, su manera de entender el maquillaje se resume en una idea: no existe una única forma correcta de maquillar un rostro. Para ella, todo empieza por leer la piel y entender a quién tiene delante: el maquillaje debe ser una herramienta de expresión, no de corrección. «Un maquillaje realmente bello no es el más perfecto técnicamente, es el que respeta a quien tienes delante». En esta conversación, comparte su método, los productos que nunca faltan en su maletín y por qué el conocimiento del oficio va más allá de la técnica.

Leer la piel antes de maquillarla

Observar antes de aplicar producto es, para Susana, el primer paso. Hidratar, identificar brillos, rojeces, textura o líneas de deshidratación son algunas de las cuestiones que analiza antes de decidir qué necesita cada piel.

Una filosofía que ha convertido en método propio: P.I.E.L. —Preparar, no tapar. Identificar, no adivinar. Elegir, no improvisar. Lustrar, no recargar—. Porque, como explica, «cada piel te está diciendo algo, y si no la lees bien antes de maquillar, estás improvisando sobre una base que no entiendes».

Esta forma de trabajar también determina la preparación previa. Para Susana, no todas las pieles necesitan lo mismo y uno de los errores más habituales es intentar solucionar una mala preparación aplicando más producto. «La piel no necesita más, necesita lo correcto».

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Cortesía de Susana Sánchez

Menos producto, más intención

Su filosofía se traslada también al maquillaje cotidiano. Sus tres consejos son sencillos: preparar siempre la piel —incluida la limpieza—, utilizar menos producto pero aplicarlo mejor y, sobre todo, adaptar el maquillaje al propio rostro y no al contrario.

Por eso tampoco decide sus técnicas en función de la tendencia. «Decido según el rostro que tengo delante», explica, teniendo también en cuenta el brief o la historia que se quiere contar. Entre las corrientes que más le despiertan curiosidad está el ‘ugly beauty’, precisamente por cuestionar los códigos tradicionales de lo que entendemos por belleza.

Y es que Susana tiene claro que el maquillaje no debería partir de la idea de que hay algo que corregir. «El maquillaje no ‘repara’ nada». Para ella, el maquillaje y el cuidado de la piel tienen más que ver con el autocuidado, el juego y el conocimiento personal que con cambiar, disimular o encajar.

Un maletín lleno de experiencia

Después de probar infinidad de fórmulas y texturas, hay tres básicos que nunca faltan en su kit profesional: rizador de pestañas, máscara y coloretes en crema o líquidos. «Con eso hago de todo», asegura.

Entre sus últimos descubrimientos beauty destacan las texturas crema/polvo de la cosmética coreana, las mascarillas de un solo uso que permiten combinar diferentes zonas del rostro y las propuestas de marcas como Violette_FR y Lisa Eldridge.

En su propia rutina tampoco hay un ritual inamovible. Sí hay un gesto imprescindible: limpiar bien la piel por la noche, especialmente teniendo una piel sensible y seca. A partir de ahí, mascarillas, sérums, aceites y todo tipo de aparatología casera —desde gua sha hasta LED, radiofrecuencia o dispositivos de impulsos eléctricos— forman parte de su particular universo beauty.

Conocimiento frente al ruido

Las redes sociales han democratizado el acceso al maquillaje, pero también han multiplicado los contenidos sin contexto. Para Susana, precisamente por eso, el conocimiento será cada vez más importante. «Quien entienda de verdad la piel y el oficio va a destacar más, no menos».

Una filosofía que también aplica a su faceta como formadora. A través de Glow Up, acompaña a maquilladores que quieren ir más allá de la técnica y aprender a dirigir su propia carrera con estrategia y criterio. «La técnica es solo una parte del camino», explica. También hace falta posicionamiento, conocimiento de la industria y capacidad para tomar decisiones.

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Cortesía de Susana Sánchez

Maquillarse para una misma

Quizá ahí esté la clave de toda su filosofía: maquillarse para una misma y no para los demás. Para Susana, hacerlo con intención —y no por costumbre o por imitar aquello que hemos visto— puede convertirse incluso en una forma de autoconocimiento. «Te obliga a preguntarte qué quieres mostrar de ti ese día. Esa pregunta, repetida en el tiempo, te enseña más de ti misma de lo que parece».

Por eso su último consejo a la comunidad VIBE no tiene que ver con ningún producto. Tiene que ver con dejar de perseguir la perfección y empezar a buscar la coherencia: con nuestra piel, nuestro estilo y con quienes somos en cada momento.

Porque, como resume Susana, «el maquillaje bien entendido no tapa, revela». Y quizá tampoco haya una mejor manera de entender la belleza.

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