Es uno de los tratamientos que más se ha popularizado en los últimos años. El uso de la luz infrarroja para el cuidado de la piel tanto en casa como en centros de estética es ya una realidad fehaciente. Este tipo de tratamiento asegura resultados prometedores para tratar arrugas, enrojecimiento, acné, cicatrices y otros signos del envejecimiento. Sin embargo, muchos investigadores afirman que se necesitan más ensayos clínicos para confirmar su eficacia. Por ello, en cada caso es aconsejable consultar con un o una especialista en el cuidado de la piel si podría ser una opción recomendable.
Según la prestigiosa Cleveland Clinic, hasta la fecha se han publicado pequeños estudios que han generado un amplio debate en internet sobre la eficacia de la terapia de luz infrarroja en la salud. Es cierto que los resultados obtenidos son prometedores, pero aún no se ha determinado su nivel de eficiencia con exactitud. Aún así, su actual presencia en el ámbito de la belleza ha consolidado este tratamiento como una buena alternativa cuyo origen… tiene que ver con la NASA. Como lo lees.
El amplio uso de la luz infrarroja para la piel
La NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio) comenzó a experimentar con la terapia de luz roja en el crecimiento de plantas en el espacio y, posteriormente, para ayudar a cicatrizar heridas en astronautas. Tras ello, el ámbito dermatológico estadounidense no tardó en utilizarla para tratar afecciones cutáneas como la psoriasis, el acné, las verrugas, las manchas e, incluso, el cáncer de piel.

Se ha comprobado que la terapia de luz infrarroja funciona al actuar sobre la «central eléctrica» de las células del cuerpo, llamada mitocondria. Con más energía, otras células pueden realizar su trabajo con mayor eficiencia, como reparar la piel, estimular el crecimiento de nuevas células y mejorar el rejuvenecimiento del cutis. En consecuencia, esta terapia estimula la producción de colágeno, aumenta la circulación sanguínea del tejido dérmico y reduce la inflamación en las células.
Por todo ello y en la actualidad, el alcance de los tratamientos de fototerapia se han ampliado considerablemente y, aparte de la cicatrización de heridas, la psoriasis, el acné y las manchas, también se utilizan para combatir otras afecciones cutáneas muy comunes. ¿Cuáles? Toma nota porque la lista es larga:
- Reducción de las estrías.
- Mejora de las arrugas y líneas finas.
- Mejora de la textura facial.
- Mejora de la rosácea y del eczema.
- Mejora de la piel dañada por el sol.
Pero… ¿es un tipo de tratamiento seguro?
La terapia de luz roja parece ser segura y no presenta efectos secundarios, al menos si se usa a corto plazo y según las indicaciones. Lo que está muy claro es que esta terapia no es tóxica, ni invasiva ni tan agresiva como otros tratamientos tópicos para la piel. A diferencia de la luz ultravioleta (UV) del sol o de las cabinas de bronceado, la terapia de luz roja no utiliza este tipo de luz que puede tener consecuencias cancerígenas. Así que, en este sentido, no hay que confundirse.

No obstante, si los productos con luz infrarroja se utilizan incorrectamente (quizás con demasiada frecuencia o sin seguir las instrucciones), existe la posibilidad de que la piel o los ojos (si no se protegen) sufran daños. Aún se desconoce la seguridad a largo plazo de los dispositivos que utilizan esta terapia, pero todo indica que su implementación en el actual ámbito skincare se está produciendo siguiendo el protocolo adecuado.
De todos modos y como hemos indicado al comienzo de este post, la opción más segura es consultar antes con un o una dermatóloga o terapeuta de cosmética. Este tipo de profesional cualificado puede confirmar que si la condición cutánea es idónea para poder experimentar el efecto de la luz infrarroja. En caso de poder usarla, también podrá explicar con más detalle sus ventajas y el mejor modo de añadirla a la rutina de belleza semanal.
Si te animas con la luz infrarroja en casa…
Encontrar una gran variedad de productos con terapia de luz roja en internet es muy sencillo. Si bien estas propuestas suelen ser seguras, pueden ser menos potentes que los dispositivos que se utilizan en las clínicas dermatológicas. Y, por ello, es posible que no se obtengan los resultados esperados. Aún así, si se decide invertir en un dispositivo de terapia de luz roja para la casa (atención porque su precio no es precisamente barato), hay que asegurarse al máximo de protegerse los ojos, seguir todas las instrucciones y cuidar bien del aparato en cuestión.
Por último, es importante advertir que es posible ver publicidad online en spas y salones de belleza, salones de bronceado, gimnasios y centros dedicados al wellness sobre tratamientos con luz infrarroja. En estos casos es esencial tener mucho cuidado sobre quién los proporciona y en qué condiciones lo hace. Salirse del guión que hemos recomendado puede tener consecuencias nefastas. A continuación, desde VIBE te mostramos algunos gadgets con luz infrarroja para la piel que tienen la fototerapia como protagonista para encontrar el que realmente encaje con tus necesidades.

La máscara de fototerapia Flikeze resulta muy cómoda al ajustarse y ofrece una amplia gama de colores de luz: rojo, infrarrojo cercano, azul, verde y amarillo. Sus funciones incluyen antienvejecimiento (roja), reparación (amarilla), aclaración (verde) y tratamiento para el acné (azul y rojo). Se puede elegir entre tratamientos de 10 o 15 minutos. Y todos ellos utilizan luz infrarroja cercana en lugar de luz infrarroja profunda.

La máscara de fototerapia de ZKin es idónea para mejorar imperfecciones y proporciona un efecto anti-envejecimiento. Funciona en modo rojo, azul o combinado. Independientemente de la opción elegida, la máscara utiliza luz infrarroja cercana para estimular la reparación subcutánea y la circulación sanguínea. Al estar hecha de silicona flexible con insertos oculares extraíbles es muy cómoda.

La máscara de fototerapia Wavelength Pro de StylPro es increíblemente versátil. Cuenta con luz roja, roja intensa, infrarroja cercana y azul, que se combinan en 11 programas para tratar diferentes áreas problemáticas del cuerpo. Su control remoto tiene una pantalla grande que facilita la selección del programa y la zona de tratamiento deseados. Y sus protectores oculares bloquean totalmente la luz infrarroja.

La varita térmica para ojos LED+ de Peep Club incluye una pequeña luz LED que se ilumina en rojo para reducir las líneas de expresión. Y en ámbar para disminuir los vasos sanguíneos visibles que causan las ojeras. También cuenta con luz verde para aliviar la inflamación y aliviar la irritación de los ojos después de largos días frente a la pantalla. La luz ámbar también pareció reducir mis ojeras tras unas semanas de uso constante.

La máscara de labios LED Silk’n LumiLips cuenta con 30 LED concentrados en la zona de los labios, cubriendo las líneas de expresión y el mentón. El modo de luz roja promueve el volumen y la firmeza de los labios. El segundo modo añade luz ámbar para reducir la pigmentación y el enrojecimiento. Para obtener buenos resultados solo requiere un tratamiento diario de cinco minutos.

Los parches adhesivos ClearSkin Solo de Lustre utilizan luz azul para reducir las bacterias que causan el acné. Los parches cubren una zona específica de piel de aproximadamente 2,5 x 5 cm. También tratan zonas problemáticas como el mentón, las mejillas y la frente. Al ser recargables y mucho más pequeños que una mascarilla facial LED, son portátiles y facilitan la regularidad del tratamiento dondequiera que estés.


