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Dámaris Plá, farmacéutica: «La cara de ozempic se nota en las mejillas hundidas y los surcos más marcados»

Hay expresiones que nacen en redes y, de repente, resumen una preocupación estética que muchas personas ya tenían sin saber cómo llamar. Eso ha pasado con la cara de ozempic, un término que no describe una enfermedad ni un diagnóstico médico, sino un cambio visible en el rostro asociado a una pérdida de peso rápida: mejillas más hundidas, óvalo menos definido, surcos más marcados y una sensación general de cara cansada.

«Este término está siendo tendencia debido al uso de este medicamento. Hace referencia a la pérdida de volumen y grasa del rostro de una forma muy drástica, dando lugar a una piel mucho más flácida que da una apariencia más envejecida a nuestra cara», describe la farmacéutica Dámaris Plá Sánchez, experta en dermofarmacia y cosmética. Y aquí está el matiz importante: «No se debe a un efecto del propio medicamento, sino a esta pérdida rápida de la grasa facial».

Es decir, el problema no es que la piel «envejezca» de golpe, sino que el rostro pierde parte de ese soporte graso que suaviza las facciones. Y cuando el cambio ocurre demasiado deprisa, la piel no siempre consigue acompañarlo al mismo ritmo.

Por qué adelgazar muy rápido puede cambiar tanto el rostro

El rostro también tiene volumen. Y ese volumen, aunque no siempre seamos conscientes, influye muchísimo en cómo percibimos la juventud, el descanso y la firmeza facial. Cuando una persona pierde peso de manera progresiva, la piel tiene más margen para adaptarse. Al bajar bruscamente de peso, el cambio puede notarse en semanas o pocos meses.

«Cuando hay una pérdida de peso muy rápida, el volumen graso disminuye, por lo que no existe un tiempo de adaptación a este cambio», señala la farmacéutica Dámaris Plá Sánchez. La consecuencia, según la farmacéutica, es «un efecto de flacidez facial que asociaríamos a pieles mucho más maduras y envejecidas, pero que ocurre en cualquier rostro que haya tenido esta pérdida de forma tan rápida».

La diferencia entre adelgazar poco a poco y hacerlo muy deprisa está justo ahí. «Siempre que existen cambios de peso en nuestro cuerpo, el organismo se adapta a ellos. Suelen darse de forma gradual y debido a causas concretas como cambios en la dieta, estrés, modificación del ritmo de vida y horarios», explica. Pero cuando esa pérdida es controlada, «damos tiempo a nuestra piel a que se adapte a este nuevo cambio, pudiendo conservar mejor nuestro volumen facial y teniendo una menor flacidez», añade.

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Los signos que delatan la cara de ozempic

La cara de ozempic no se nota solo en la flacidez. Muchas veces aparece como un conjunto de señales que cambian la expresión. La ojera parece más profunda, el surco nasogeniano se marca más, la mejilla pierde jugosidad y el rostro se ve menos compacto.

«Además de la flacidez, podemos indicar algunos signos más específicos como el hundimiento de las mejillas, ojeras mucho más hundidas y marcadas, surcos nasogenianos más profundos y pérdida de definición», explica Dámaris Plá Sánchez. Y añade que, cuando aparecen varios de estos signos al mismo tiempo, «el conjunto suele dar una pista muy clara de que la pérdida de peso ha sido muy rápida».

La edad también influye. A partir de los 40, la piel suele tener menos capacidad de recuperación porque la producción de colágeno y elastina ya no es la misma. «Los factores genéticos y nuestros hábitos son factores a tener en cuenta. Sin embargo, podríamos decir que las personas más propensas a desarrollar estas características tras la toma de este medicamento serían a partir de los 40 años», apunta la experta. También puede ser más visible en quienes parten de un IMC alto y pierden mucho peso en poco tiempo.

Cómo prevenir la flacidez facial durante la pérdida de peso

La prevención de la flacidez facial no empieza solo en el neceser, aunque el neceser ayuda. Empieza en cómo se acompaña el proceso de pérdida de peso. «La clave para que la flacidez facial no sea tan notoria sería una combinación de una buena alimentación, ejercicio y cuidados de la piel. Y, por último, una buena rutina cosmética o, incluso, tratamientos estéticos orientados a reducir la flacidez», resume Plá Sánchez.

El primer punto es mantener la masa muscular. «Una buena ingesta de proteínas diarias es completamente necesaria», recuerda la farmacéutica. También menciona los «precursores del colágeno, como la vitamina C y los péptidos, y la importancia de los ácidos grasos omega-3». A esto suma una buena hidratación diaria y evitar déficits nutricionales: platos completos, equilibrados y con raciones adecuadas.

El segundo punto es la rutina cosmética. «La vitamina C, los retinoides, péptidos, niacinamida y, por supuesto, el uso diario de protección solar, pueden ayudarnos a mejorar la firmeza de nuestra piel», explica. Eso sí, no se trata de mezclar activos sin criterio, sino de saber cómo combinarlos y cuáles necesita realmente cada piel.

El papel tiene el yoga facial y cuándo recurrir a tratamientos

El yoga facial se ha convertido en una especie de ritual viral, pero conviene aterrizar expectativas. «La gimnasia facial y/o el yoga facial tienen una evidencia limitada. Pero es cierto que algunos estudios sugieren una mejor percepción por parte de las personas que los realizan», señala Plá Sánchez. Puede ayudar a conectar con el rostro y mejorar la sensación subjetiva, pero no sustituye a una rutina bien planteada ni a un tratamiento profesional cuando hay una flacidez marcada.

En cabina o consulta, la farmacéutica menciona opciones como la radiofrecuencia, que actúa en capas más profundas para ayudar a tensar la piel, o los rellenos de ácido hialurónico aplicados en puntos concretos para reposicionar determinados tejidos. La clave, insiste, es ponerse siempre en manos de profesionales. «Es importante que siempre sigamos el consejo de nuestro dermatólogo para estos tratamientos y, para el uso de Ozempic, la toma del medicamento, cambios en las dosis o cualquier otro factor importante, debe ser siempre supervisado por tu médico y/o profesional sanitario».

Además, Ozempic es un medicamento indicado para adultos con diabetes tipo 2 no suficientemente controlada, siempre junto a dieta y ejercicio, según la Agencia Europea de Medicamentos; por eso, cualquier uso o modificación del tratamiento debe quedar en manos médicas.

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