Ojeras más oscurecidas y bolsas más pronunciadas. Al dormir mal y despertar después no solo se sufren todas estas secuelas en el rostro, también se refleja en el propio envejecimiento de la piel. ¿Tres razones por las cuales sucede esto? La posición al dormir, las noches con insomnio y la desafortunada decisión de no desmaquillarse. Todo ello deja una huella en la piel. Y se traduce con el tiempo en líneas de expresión más profundas, flacidez dérmica y un tono apagado en el cutis.
Lo cierto es que, durante la noche y por si sola, la piel entra en «modo reparación». Y para que ese proceso sea realmente efectivo necesita tres factores clave que lo activen: oxigenación, descanso real y limpieza. Si estas tres condiciones no forman parte de la rutina nocturna habitual, es inevitable que la piel se deteriore antes. Veamos a continuación cómo conseguir que cada uno de estos factores cumpla su función para que dormir no sea sinónimo de envejecer.
La posición al dormir es esencial
Mientras dormimos la piel se regenera al aumentar su microcirculación y activarse la producción de colágeno. Sin embargo, al dormir en una misma posición durante horas se está, literalmente, «planchando arrugas» sobre el rostro. En concreto, durmiendo boca abajo o de lado se genera una presión constante sobre la cara. Si esta costumbre se prolonga durante años, es lógico que las líneas de expresión se vuelvan más profundas y que las fibras de colágeno se deformen.

Y es que… ¡la piel posee una sorprendente memoria! Si siempre se presiona la misma zona, con el tiempo surgen las denominadas arrugas de compresión. La aparición de hinchazón facial, acné o poros obstruidos también pueden ser consecuencias de una mala (y continua) posición al dormir. Y en última instancia, se puede llegar a generar una asimetría facial y, como ya hemos comentado, se consiguen exacerbar los signos del envejecimiento.
¿La solución? Lo ideal es dormir boca arriba. Colocar una almohada bajo las rodillas ayuda a mantener esta postura y evita girarse inconscientemente durante la noche. Pero además, es aconsejable usar fundas de seda o satén porque reducen la fricción y minimizan el daño. En el caso de que cambiar la posición sea complicado se puede optar por utilizar almohadas antiarrugas, diseñadas especialmente para reducir la presión facial. O antifaces de seda para proteger la frente y el contorno de ojos, zonas muy sensibles al pliegue mecánico. Por último, es conveniente recoger el cabello en un moño o coleta para evitar que su grasa obstruya los poros.


¿Por qué dormir mal perjudica la piel?
Las noches de insomnio no solo roban descanso, ¡también roban la juventud! Por pura lógica. Mientras se duerme profundamente, la piel repara el daño oxidativo que se ha acumulado durante el día. Si esto no sucede, la regeneración se detiene. Además, la falta de sueño empeora problemas cutáneos como el acné o los eczemas y eleva el nivel de cortisol, una hormona que degrada el colágeno y ralentiza la renovación celular. ¿La consecuencia inmediata cuando el sueño no ha sido reparador? La piel se ve más fina, más deshidratada y con un tono apagado.

Por otra parte, dormir poco de forma crónica también altera la barrera cutánea, por lo que la piel está más sensible y las arrugas se muestran más marcadas. Para contrarrestarlo, es conveniente tomar infusiones como la valeriana y suplementos con melatonina y bisglicinato de magnesio. Pero también incorporar ingredientes calmantes en la rutina de belleza que ayuden a la piel a resetearse. ¿Cuáles son los más aconsejables? En primer lugar, los probióticos (porque ayudan a controlar la microbiota de la piel) y la niacinamida (porque mejora la resistencia ante factores externos irritantes). En segundo lugar, es recomendable apostar por ingredientes de origen natural como el aloe vera, la manzanilla, la caléndula, la centella asiática o la avena.
Por último, cabe recordar que para mejorar la calidad el sueño es necesario evitar pantallas antes de dormir, cenar ligero y mantener una temperatura adecuada en la habitación. Establecer una rutina a la hora de acostarse y levantarse, así como la práctica habitual de ejercicio físico (pero no justo antes de dormir), también son de gran ayuda. Y por el día, la exposición ante la luz natural es clave, es conveniente al menos pasar 30 minutos frente al sol y si está nublado o llueve… también es beneficioso ponerle buena cara al mal tiempo.


El maquillaje y la cama no son afines
Podríamos haber comenzado por el final de este post porque… probablemente el tercer error que más envejece la piel al dormir es, sin duda alguna, el más grave. El cutis necesita estar limpio para respirar y repararse durante la noche, por ello irse a la cama sin desmaquillarse es tan perjudicial. No solo impide la regeneración celular nocturna, también obstruye los poros, provoca acné, puntos negros y, en especial, daña las pestañas y los labios, causando irritaciones e infecciones.

¿Cómo no va a ser una de las principales causas del envejecimiento prematuro? No desmaquillarse antes de dormir puede llegar a provocar una inflamación crónica de la piel que destruye las fibras de colágeno y elastina. Los restos de maquillaje, junto con la acumulación de sebo y las micropartículas de contaminación, forman una película que impide la oxigenación dérmica. Es entonces cuando la piel entra en un estado de estrés oxidativo que produce un desequilibrio entre los radicales libres (moléculas inestables que dañan) y los antioxidantes que los neutralizan. ¿Resultado? Aparición de arrugas, manchas, flacidez y pérdida de luminosidad.
Para evitar todo el desastre beauty que produce no desmaquillarse antes de dormir hay que tener fuerza de voluntad y apostar por la doble limpieza. Primero con un producto oleoso que disuelva el maquillaje y la suciedad lipídica. Y después con un limpiador acuoso que retire el resto de las impurezas. Es la única manera de mantener la piel equilibrada y preparada para regenerarse por la noche. Un momento que, como hemos visto, hay que tener muy, muy en cuenta a la hora de cuidar la piel para que no envejezca antes de lo que, por desgracia, va a hacerlo irremediablemente.




