Admitámoslo: con la llegada del calor, el cuerpo nos pide un cambio radical que va mucho más allá de sacar las bermudas y las camisetas de tirantes. Igual que cambiamos los jerséis de lana por los vestidos fluidos, nuestra piel también nos exige un cambio de armario olfativo en toda regla. Si durante el invierno nos refugiamos en la calidez de esos aromas densos, intensos y empolvados que nos abrazan en los días grises, los meses de sol, playa y terrazas nos empujan a buscar todo lo contrario. Cuando el termómetro sube , necesitamos desesperadamente fragancias mucho más frescas, limpias y ligeras que nos acompañen durante los días de verano. Eso sí, sin agobios.
Es el momento perfecto para dejarte seducir por esa gama olfativa que te teletransporta directamente a esa sensación de vacaciones eternas. Pero, ¿cuáles son las tendencias en perfumes para este verano? Más allá de los sospechosos habituales —esos cítricos chispeantes que despiertan la piel al instante o los acordes que evocan campos de flores silvestres—, el verano de 2026 nos depara alguna que otra sorpresa. Siguiendo la estela de la perfumería gourmand, las notas dulces se reinventan en su versión más sugerente y adictiva a través de los frutos rojos, con la fresa, la mora o la grosella a la cabeza. Una corriente golosa que convivirá con el frescor absoluto de los acordes acuáticos y con la proclamación definitiva de los hair & body mists, esas brumas esenciales que se posicionan como la alternativa más versátil y refrescante para llevar en la maleta allá donde vayamos.
Perfumes acuáticos: el universo oceánico y el efecto mermaidcore
Lejos de los aromas marinos muy evidentes, las composiciones actuales redibujan el agua desde una perspectiva más etérea y sofisticada. Impulsada en gran parte por el triunfo de la estética mermaidcore en moda y belleza, la fascinación por el misticismo subacuático se traslada a la piel a través de perfumes y colonias con acordes de agua salada, notas minerales, almizcles limpios y flores transparentes.

El resultado huye de lo literal para buscar una evocación abstracta y sumamente elegante: la sugerente sensación de la piel templada recién salida del mar o el frescor de la lluvia fina sobre el asfalto cálido. Además, el éxito de esta familia olfativa tiene un trasfondo sensorial y emocional, ya que que está demostrado cómo la proximidad al agua reduce el estrés y restaura la fatiga mental. Así, estas fragancias luminosas y abstractas no solo logran refrescar durante horas sin saturar el ambiente, sino que actúan como un auténtico bálsamo de calma y desconexión estival.

Acqua di Gioia Eau de Parfum de Giorgio Armani. Una fragancia fresca y acuática con limón, jazmín, cedro y un fondo amaderado y ambarino que transmite serenidad, optimismo y conexión con la naturaleza.

Sirenis Eau de Parfum de Liquides Imaginaires. Un perfume nicho con notas florales, marinas y almizcladas con bergamota, salvia, vainilla, sándalo y un fondo cálido de pachulí, musgo y vetiver, de carácter seductor y envolvente.
Frutos rojos y matices jugosos: un nuevo gourmand más sugerente
Este verano, olvídate de los aromas hiperazucarados que recuerdan a las golosinas de la infancia. Este verano, el universo frutal se reinventa con una madurez fascinante. La frambuesa, la fresa o la mora comparten protagonismo con la suntuosidad de la cereza y las bayas silvestres, pero bajo un prisma radicalmente distinto: ya no buscan replicar un caramelo, sino esa textura carnosa, efervescente y casi apetecible de la fruta madurada al sol. Es lo que los perfumistas denominan el efecto juicy o jugoso, una cualidad vibrante que despierta una sonrisa inmediata y evoca el optimismo del verano.

La verdadera magia de esta tendencia radica en su complejidad. Para evitar ese aire empalagoso que queremos evitar en verano, estas notas rojas y ácidas se entrelazan de manera magistral con acordes más oscuros y sugerentes como el té, el almizcle, las maderas nobles e incluso sutiles toques de madera. Al equilibrar esa explosión jugosa con un fondo aterciopelado y limpio, los frutos rojos abandonan su faceta más ingenua para transformarse en fragancias magnéticas, disruptivas y con un magnetismo rebosante de elegancia contemporánea.

Como Tú Alma de Mercadona es un perfume que se corona como la opción floral con olor a jazmín más fresquita para sobrevivir a esta ola de calor. Lejos de resultar empalagoso, apuesta por una familia floral empolvada, luminosa y muy duradera. Su viaje olfativo arranca con una salida luminosa de grosella, baya rosa y pera, dando paso a un corazón elegantísimo de tuberosa, lirio del valle y jazmín con un fondo de ámbar, madera de cedro y almizcle.

Flower Cherry Poppy de Kenzo. La acidez fresca de la fresa y la cereza negra con un bouquet floral de rosa damascena y almizcle blanco, de carácter delicado, femenino y deliciosamente gourmand, para un verano tierno y ácido a partes iguales.

My Soul Rubis, una nueva referencia que se suma a otras de la familia My Soul de Mercadona. Su viaje sensorial arranca fuerte con una salida jugosa de cereza negra, una nota que evoluciona hacia un corazón especiado de canela para terminar reposando en un fondo profundo de pachuli. El resultado es una cereza infusionada con sutiles matices ambarados que resulta irresistible.
Cítricos y acordes balsámicos: la nueva frescura intelectual
Si pensabas que el territorio cítrico ya no podía sorprenderte, esta temporada el frescor veraniego se vuelve más verde, botánico y reconfortante gracias a una inesperada alianza con las notas herbáceas y otros ingredientes de culto. La albahaca, la hoja de tomatera, el wasabi, la menta o el té matcha entran en juego para aportar un matiz terroso, limpio y ligeramente crujiente. Es una frescura que huye de los acordes florales románticos (y quizás manidos) para conectar con la naturaleza de otra manera.

Pero el verdadero secreto de su magnetismo radica en su base: una evolución hacia los llamados skin musks. En lugar de buscar una proyección intensa o sintética, estas fragancias se asientan de manera íntima y relajante, fundiéndose con el calor corporal como una segunda capa. Con el uso de botánicos sutiles, se logra una calidez cercana y de baja proyección que invita a las distancias cortas. El resultado son perfumes sugerentes que despiertan la curiosidad, alejándose de lo predecible para ofrecer un refugio de calma, frescura y sofisticación silenciosa.

My Soul Virent de Mercadona. Su salida es una explosión vibrante donde destaca el toque chispeante del jengibre y la frescura del limón, que evoluciona hacia un corazón luminoso protagonizado por el vetiver. El broche de oro lo pone un fondo de musk moderno y muy elegante, capaz de fijarse en la piel con personalidad, pero sin perder ese espíritu ligero que tanto buscamos cuando el termómetro aprieta. Sin duda, es el olor para no pasar desapercibido en las noches de verano.

Solo Vulcan de Loewe. Este eau de parfum esconde un interior balsámico, amaderado y herbal con tomillo, lavanda, azahar, vetiver y el exclusivo Acorde Loewe, de carácter intenso, cálido y equilibrado.

Thé Matcha 26 de Le Labo. Para quien le gusta la perfumería, esta firma de perfumería nicho fundada en Nueva York en 2016 nunca defrauda. La fiebre del té matcha se encapsula en un frasco de cristal y da como resultado una fragancia amaderada y aromática con acorde de té matcha, higo cremoso, vetiver, cedro y naranja amarga, de carácter íntimo, sereno y envolvente.
Layering y brumas: el arte de la personalización líquida más refrescante
La última tendencia estival no viene es un perfume en su versión más clásica, sino en forma de bruma. Desde primavera, los hair & body mists, tradicionalmente relegadas a un gesto rápido tras la ducha, se han posicionado como el accesorio más versátil y refrescante del neceser de verano. Su menor concentración de alcohol no solo las convierte en la opción idónea para los días de sol y playa, sino que abre la puerta a la tendencia del layering: el arte de superponer diferentes fragancias para crear un aroma único.

Las nuevas Yummy Mists de Cacharel son, sin duda, el flechazo de este verano. Una colección de brumas corporales que reinterpreta sus icónicos acordes gourmand, afrutados y florales en versiones más ligeras. Con un formato ideal para llevar a todas partes y reaplicar sin límites, se convierten en el aliado más espontáneo y adictivo para refrescar la piel al instante, envolviéndola en una estela de bienestar que resiste intacta incluso a los días más calurosos del verano.


