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Niacinamida y vitamina C: dos activos estrella tan populares como compatibles entre si

Hay parejas que funcionan, otras que necesitan terapia… y luego están la niacinamida y la vitamina C. Dos de los activos estrella de la dermocosmética actual que, contra todo pronóstico, pueden llevarse estupendamente. Durante años ha circulado el rumor de que mezclar ambos ingredientes era poco menos que llamar al desastre dermatológico. Pero no tienes que elegir bando. La niacinamida y la vitamina C pueden utilizarse juntas y, de hecho, forman un dúo bastante interesante cuando buscas una piel más luminosa, uniforme y con mejor aspecto.

Vitamina C: la reina de la luminosidad

La vitamina C es uno de esos ingredientes que se ha ganado a pulso un puesto de honor en el beauty bag. Es un potente antioxidante que ayuda a combatir el estrés oxidativo provocado por factores ambientales. Y contribuye a mejorar la apariencia de las manchas por su acción despigmentante y a conseguir ese famoso efecto good skin day incluso cuando has dormido regular o, directamente, mal o fatal.

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Además, participa en la síntesis de colágeno, por lo que es uno de los activos predilectos cuando se trata de prevenir el fotoenvejecimiento. Y en combinación con, por ejemplo, la vitamina E, facilita la regeneración celular, es decir, la recuperación de los tejidos cutáneos afectados por el ambiente. En el universo vitamínico asociado con la cosmética, la vitamina C brilla con luz propia… una expresión que, sin duda alguna, encaja a la perfección con su poder iluminador.

Niacinamida: el gran activo todoterreno

Si la vitamina C es la diva luminosa, la niacinamida es «la chica resolutiva que sabe hacer de todo». Esta forma de vitamina B3 surgida más recientemente ayuda a reforzar la barrera cutánea, mejorar la hidratación, regular el exceso de grasa y reducir visualmente las rojeces y las imperfecciones. En otras palabras: es un auténtico comodín beauty o un fascinante ingrediente multitasking. Según prefieras.

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Además, otra de sus virtudes es su excelente nivel de tolerancia dérmica. Funciona muy bien en casi cualquier tipo de piel (incluso en el caso de la piel sensible o con rojeces), sin causar irritación en concentraciones adecuadas del 2 % al 5 %. Atención a este último dato porque es esencial tenerlo en cuenta para evitar efectos secundarios como, por ejemplo, el picor leve o el enrojecimiento.

¿Niacinamida y vitamina C juntas? Sí, gracias

Y ahora, por fin, ha llegado el momento de darte la buena noticia. Desde un punto de vista cosmetológico y según ha confirmado la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), no existe una incompatibilidad probada entre niacinamida y vitamina C. Pueden formar parte de la misma rutina de belleza, siempre que tu piel las tolere bien. Obviamente. Ante cualquier atisbo de duda al respecto se debe suspender el tratamiento con ambos ingredientes para realizar las pertinentes pruebas dermatológicas a través de un o una especialista.

Una forma sencilla de incorporar ambos activos en el día a día beauty es utilizar la vitamina C por la mañana, seguida de niacinamida, hidratante y, por supuesto, protector solar. Pero tampoco es obligatorio utilizarlas en ese orden ni necesariamente a la vez. Por ejemplo, si tienes la piel sensible o estás empezando a tomar contacto con estos ingredientes, puedes introducirlos progresivamente. Y aquí está la verdadera regla de oro que, una vez más, viene al caso: menos es más. O lo que es lo mismo, no hace falta convertir la cara en un laboratorio químico para conseguir mejores resultados.

Tanto la niacinamida como la vitamina C se pueden combinar en una misma rutina de belleza diaria.
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Por otra parte, debemos insistir en que el último paso de la citada rutina de día es innegociable. Porque puedes utilizar el sérum con los activos que nos ocupan más sofisticado del planeta. Si después sales a la calle sin protección solar SPF 30 o superior, tu piel no va a recibir precisamente el memo de «estamos trabajando contra las manchas y el fotoenvejecimiento». Y la fructífera dinámica a seguir se va a interrumpir… sin proporcionar los resultados deseados.

En resumen, vitamina C + niacinamida = combo perfectamente posible y potencialmente muy interesante. Luminosidad, antioxidantes, barrera cutánea e hidratación en una misma rutina. Una pareja beauty que no se neutraliza entre si y forma un equipo imbatible cuando se trata de plantar cara al fotoenvejecimiento de la piel. Tan solo es cuestión de encontrar la cosmética adecuada con ambos activos que se implemente con facilidad en la rutina de belleza.

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