La incertidumbre siempre está ahí. A la hora de comenzar a utilizar un producto de cosmética nunca se sabe con certeza cómo va a funcionar sobre la piel. Por eso… hay una técnica que cotiza al alza para anticiparse a evitar sorpresas e ir sobre seguro. ¿Su nombre? Cosmetic tasting. Tras este nuevo anglicismo del ámbito beauty se esconde una propuesta que reivindica introducir los productos de uno a uno en la habitual rutina de belleza.
Con la paciencia como requisito imprescindible, el objetivo no es solo comprobar si un principio activo realmente funciona en la piel. También es detectar a tiempo si alguno de ellos no funciona como se espera. Practicando el cosmetic tasting el tejido cutáneo se entrena frente a nuevas fórmulas y principios activos. Al ser incorporados de forma progresiva y controlada, es mucho más probable que su tolerancia sea la adecuada y, de este modo, se obtengan mejores resultados.
Por qué conviene practicar el cosmetic tasting
Hay que reconocerlo. En cuestiones beauty, a veces, la emoción puede más y, en una misma semana, se pretende empezar a probar un sérum, una crema hidratante, un contorno de ojos y una mascarilla. Too much. Es la coyuntura perfecta para que se produzca un desastre dérmico. La impaciencia a la hora de ir comprobando cómo reacciona la piel ante nuevas propuestas de belleza es un gran error que hay que tratar de evitar. Querer ir más rápido de lo que la propia cosmetología aconseja conlleva el riesgo de sufrir irritaciones o brotes cutáneos indeseados.

Aunque en el ámbito de la moda la tendencia del layering triunfe reivindicando el vestir con capas que se adapten a los cambios continuos de temperatura, en la belleza esto no funciona. ¡Al contrario! Sobrecargar la piel con capas de productos que contienen dermoactivos que, entre si, no encajan es muy desaconsejable. Por eso, la dinámica del cosmetic tasting propone esperar entre siete y quince días antes de sumar un nuevo producto a la rutina de belleza. Así se consigue saber con certeza qué cosmético está detrás de una evidente mejora de la piel… o de una mala reacción.
Hay ingredientes que precisan más precaución
Cuando la rutina de belleza se amplía con los dermoactivos más poderosos es cuando conviene más tener en cuenta la dinámica del cosmetic tasting. Por ejemplo, en el caso de los ácidos exfoliantes, si no se utilizan de la manera correcta pueden provocar un enrojecimiento de la piel. Todos ellos, desde los más suaves como el láctico o la gluconolactona hasta los más fuertes como el glicólico o el salicílico, deben incorporarse de uno en uno y dar un margen de tiempo entre ellos. De este modo, se comprueba cómo funcionan por separado en la dermis y se detecta fácilmente si alguno de ellos produce resultados nocivos.

Respecto a los retinoides, contar con el cosmetic tasting al incluirlos en el día a día es imprescindible. Al comenzar a utilizarlos deben ser el único producto nuevo que se pruebe, pero además… conviene (y mucho) que su composición sea más bien light. Teniendo en cuenta esto en primer lugar, después es necesario respetar una periodicidad muy concreta. Se aplican cada tres días durante las dos primeras semanas; en las dos siguientes, se deben usar en días alternos hasta que se haya completado un mes. Una vez completado este período de adaptación y control para que la piel se acostumbre sin irritarse ya se pueden utilizar todas las noches.
Algunos consejos más para prevenir reacciones
Visto lo visto, queda claro que los ingredientes que funcionan de maravilla para una persona pueden causar un brote en otra. La variación en la eficacia se debe a las diferencias en los tipos de piel, sensibilidades y reacciones individuales a ellos. Por ello, desde VIBE te insistimos en ser cautelosa al probar nuevos productos para garantizar que beneficien tu piel en lugar de dañarla. A continuación, compartimos algunos consejos más para completar la recomendable tarea del cosmetic tasting.
En primer lugar, se debe aplicar siempre el producto en las mismas zonas del rostro o del cuerpo. Lo aconsejable es empezar en una zona pequeña, como detrás de la oreja o en el antebrazo, dos veces al día. Este método ayuda a aislar los efectos del producto, lo que facilita determinar si es adecuado para la piel y, al usar la misma zona, se puede controlar cualquier reacción adversa, como enrojecimiento, picazón o brotes. En muchos casos, las reacciones pueden ser tardías y solo se manifiestan después de varios días de uso constante, por lo que, de nuevo, la paciencia es fundamental.

En segundo lugar, al probar un nuevo producto para el cuidado de la piel, es importante usarlo como se haría en la rutina de belleza habitual. Algunas personas pueden tomar la decisión de retirar rápidamente un producto nuevo para evitar posibles irritaciones y, lógicamente, esto no proporcionaría una prueba precisa de sus efectos. Por ejemplo, si normalmente se deja la crema hidratante puesta todo el día, se debería hacer lo mismo durante un período de prueba. Este enfoque garantiza que se compruebe el producto en condiciones reales, lo que permite ver cómo interactúa con la piel a través de un determinado tiempo.
Por último, si un nuevo producto para el cuidado de la piel causa una mala reacción visible se debe suspender su uso inmediatamente. A continuación hay que lavar con agua tibia la zona afectada y evitar aplicar otros productos en ella. Los remedios caseros como la vaselina pueden ayudar a aliviar la piel irritada y una compresa fría puede reducir la hinchazón y las molestias. Sin embargo, si la reacción es grave o persistente es fundamental acudir a una clínica dermatológica. Esta clase de reacciones pueden agravarse rápidamente y allí se decidirá qué tratamientos específicos son necesarios para prevenir complicaciones posteriores.


