Es una de las zonas del rostro que más preocupa ante el inevitable paso del tiempo. Y durante años, hablar de rejuvenecimiento de labios parecía sinónimo de aumentar su volumen. Sin embargo, hoy la medicina estética ha cambiado el enfoque del, coloquialmente denominado, «lifting labial». Unos labios jóvenes no son necesariamente unos labios grandes: son unos labios hidratados, definidos, proporcionados y en armonía con el resto del rostro.
Con los años, los labios pierden volumen y definición, el borde puede hacerse menos nítido y aparecen pequeñas arrugas verticales alrededor de la boca, conocidas popularmente como «código de barras». A esto se suma una piel más fina y una menor elasticidad. Por eso, en una mujer madura, rejuvenecer la zona no debería consistir simplemente en «poner labios», sino en tratar el conjunto formado por ellos y por el área perioral.
La importancia estética de un «lifting labial»
La citada zona perioral, también llamada zona peribucal, engloba los tejidos circundantes a la boca y los labios. Es decir, abarca los labios, la comisura de los labios, su inclinación y toda el área circundante que puede incluir las arrugas nasogenianas y parte de la barbilla. Es, por lógica, una delicada región anatómica con una gran importancia para la medicina estética porque influye de manera determinante en la expresividad facial.

Esta zona que incluye y rodea los labios es un punto focal que influye directamente en la expresión, la simetría y la vitalidad del rostro. Su dinamismo y su nivel de efusividad contribuyen significativamente a la armonía de la cara, pero también desarrollan un importante papel en cómo te perciben los demás. Es una región facial que puede comunicar juventud y vitalidad… o bien cansancio, malhumor, desagrado…
Los pros y (pocos) contras del ácido hialurónico
Así pues y como ya hemos comentado al inicio de este post, uno de los grandes descubrimientos del rejuvenecimiento facial moderno es que, a veces, los labios no necesitan más volumen. Necesitan ser rejuvenecidos, al igual que su entorno. Teniendo en cuenta esta premisa, vayamos por partes. Si hablamos de los tratamientos con mayor respaldo para recuperar volumen y definición de los propios labios, el ácido hialurónico inyectable continúa siendo una de las principales opciones.
La clave está en aplicar cantidades pequeñas de un modo estratégico. Sobre todo si el objetivo es recuperar ligeramente el volumen perdido, definir el contorno, mejorar la hidratación y suavizar determinadas irregularidades, sin transformar la expresión. El secreto, por tanto, no está en cuánta cantidad de ácido hialurónico se utiliza, sino en dónde y cómo se coloca para conseguir el ansiado «lifting labial».
La mejoría estética y la satisfacción de moderada a alta están garantizadas con este tipo de tratamiento. Pero atención y como se advierte desde la Revista Científica de la Sociedad Española de Medicina Estética, la inflamación, los hematomas, el aumento de la sensibilidad y cierta firmeza temporal son efectos secundarios frecuentes, aunque temporales. Y desde la citada institución se insiste en que el procedimiento sea realizado exclusivamente por personal médico cualificado para minimizar riesgos de asimetrías, nódulos o complicaciones vasculares.
Cuando el problema está alrededor de los labios
Respecto a las pequeñas líneas verticales que aparecen sobre el labio superior, cierto es que producen una boca más envejecida aunque el volumen de los labios sea el correcto. Para mejorar estos casos se suele optar por una eficaz combinación de tratamientos. El ácido hialurónico puede utilizarse de forma muy superficial y conservadora para determinadas líneas, mientras que existen otras técnicas que pueden actuar sobre la calidad de la piel.
Para mejorar la pérdida de calidad cutánea, los tratamientos de resurfacing laser suelen dar buenos resultados. A través de ellos, el láser no intenta «rellenar» los labios, más bien busca mejorar la superficie y la textura de la piel, estimulando la remodelación del colágeno. Cuando una paciente tiene muchas y marcadas arrugas alrededor de la boca y no desea aumentar el volumen de los labios, se usa un láser de CO₂ fraccionado sobre el labio blanco (la zona entre la nariz y el labio rojo) para alisarlas y mejorar la textura. Arriba, puedes escuchar un interesante testimonio sobre ello proporcionado por las Clínicas Diego de León de Madrid.
Sí al bótox, pero siempre con mucha precisión
La toxina botulínica o bótox puede tener un papel complementario en determinadas arrugas dinámicas alrededor de la boca. Al disminuir la actividad de determinados músculos, puede suavizar algunas líneas producidas por el movimiento repetitivo. Sin embargo, la zona perioral no es un lugar para tratar con bótox de manera agresiva. ¿La principal razón? Una dosis excesiva puede alterar temporalmente movimientos importantes para hablar, beber o sonreír. Por eso, cuando se utiliza, debe formar parte de un tratamiento muy personalizado y conservador.
Por último, hay que tener en cuenta la opción de los tratamientos que estimulan el colágeno. Este grupo de procedimientos cada vez es más amplio: microneedling, determinados inyectables, radiofrecuencia (abajo, en la imagen) y otros tratamientos regenerativos. Todo ello puede resultar adecuado cuando la prioridad es mejorar la textura y la calidad de la piel, no aumentar el volumen de los labios. No obstante, conviene poner cada tratamiento en su sitio: la evidencia disponible no es igual de sólida para todas estas opciones más novedosas.

En conclusión, para una mujer de 50, 60, 70 o incluso 80 años, el rejuvenecimiento de los labios es un sueño que se puede hacer realidad. Pero para que resulte eficaz puede variar mucho en su planteamiento. Por ejemplo, si se tienen labios finos pero una piel perioral bastante buena puede ser solo necesaria una pequeña corrección con ácido hialurónico. En casos con buen volumen pero muchas arrugas verticales se necesitaría principalmente tratar la piel. Y habrá pacientes que precisarán de una combinación muy medida de ambas cosas.
Lo que te debe quedar muy claro es que el concepto de tratamiento individualizado, valorando conjuntamente labios y región perioral, es lo que más se reivindica desde la actual medicina estética. Y a la hora de hacer realidad un «lifting labial» hay una regla de oro: no confundir rejuvenecer con aumentar. Unos labios excesivamente proyectados pueden terminar envejeciendo visualmente el rostro… en lugar de rejuvenecerlo.


