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Fototipos de piel: qué son, cómo saber el tuyo y cómo protegerte, según una farmacéutica

Si hay un gesto beauty que merece la pena actualizar (y reforzar) cuando suben las temperaturas, es el de la fotoprotección. Y para hacerlo con cabeza, conviene empezar por algo que casi nadie se plantea: entender los fototipos de piel. Porque no todas reaccionamos igual al sol, ni tenemos el mismo margen de error. Nos explica todas estas cuestiones la farmacéutica Dámaris Plá Sánchez, experta en dermofarmacia y cosmética.

Qué es un fototipo de piel y por qué te interesa más de lo que crees

«Los fototipos de piel son una forma de clasificar nuestra piel acorde a la respuesta biológica cutánea frente a la radiación ultravioleta. Fue en 1975 cuando Thomas B. Fitzpatrick, dermatólogo, desarrolló justamente esta clasificación basada en color de la piel, ojos, cabello y la capacidad de bronceado de la piel sin protección», cuenta la farmacéutica Dámaris Plá Sánchez. Es decir, no se trata solo de «soy clara» o «soy morena», sino de cómo se comporta tu piel cuando le da el sol sin protección.

Y aquí viene lo importante: conocer tu fototipo no es una curiosidad de manual, es una herramienta. «Conocer cuál es nuestro fototipo de piel puede ser muy importante debido a que podemos evitar el daño solar cutáneo. No solo el inmediato, como las quemaduras, sino el daño a largo plazo», explica. Ese daño invisible —el que no se ve en el espejo al día siguiente— es el que acaba traducido en manchas, textura irregular, arrugas prematuras… y riesgos más serios. «Cuando sabemos cuál es nuestro fototipo, podemos elegir el protector solar con un SPF adecuado, además de poder determinar y evaluar riesgos de envejecimiento prematuro, e incluso los riesgos de melanoma», añade la experta.

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Los 6 fototipos de piel que existen: el dato que ordena tu rutina (y tu SPF)

«Existen diferentes fototitpos de piel. Está el fototipo I, II, III, IV, V y VI», señala la portavoz de Druni. En consulta se analizan rasgos como el color de piel, ojos y cabello, pero también algo muy práctico: tu historial con el sol. Si eres de las que se quema con mirarlo, si te salen pecas con facilidad, si te bronceas lento o si casi nunca te enrojeces.

Fototipo de piel I

En el fototipo I, la piel suele ser muy clara y el sol no perdona: «El primero se caracteriza por ser una piel y ojos muy claros. Habitualmente ojos de color azul y/o verde. Cabello rubio claro o pelirrojo. En algunas ocasiones podemos encontrar también pecas. Además, se quema con mucha facilidad y no llega a conseguir un bronceado», cuenta la farmacéutica. Es la piel que necesita protección altísima y hábitos constantes, incluso en días nublados.

Fototipo de piel II

El fototipo II sigue siendo claro, aunque con un poquito más de margen: «El fototipo II es una piel clara. Los ojos pueden ser claros u oscuros, a diferencia del fototipo I donde suelen ser mayoritariamente muy claros. El cabello puede variar de rubio claro hasta castaño claro. Se quema con facilidad (aunque no tanta como el fototipo I) y puede llegar a conseguir algo de bronceado, pero sería un bronceado mínimo», añade. Es decir, sí, puede broncearse… pero a costa de paciencia y, si te confías, con rojeces.

Fototipo de piel III

En el fototipo III, muchas personas se reconocen porque combina bronceado gradual con posibilidad real de quemadura: «El fototipo III se caracteriza por una piel de tonalidad intermedia, con ojos y cabello castaños. Se puede quemar de forma moderada y puede llegar a conseguir un bronceado progresivo lento», explica la experta. Aquí aparece el autoengaño clásico: “como no me quemo tanto, no me hace falta reaplicar”. Error. 

Fototipo de piel IV

El fototipo IV tiende a broncearse con facilidad y rara vez se quema, pero eso no significa que esté blindado: «El fototipo IV es una piel morena clara, con ojos y cabello castaño oscuro o negro. Pueden conseguir un bronceado de forma fácil, y muy raramente llegan a quemarse», añade Plá Sánchez.

Fototipo de piel V

En el fototipo V, la pigmentación es más intensa: «Por su parte, el fototipo V tiene una piel morena oscura con ojos y cabello muy oscuros. El bronceado es más intenso y rápido que el anterior, y no suelen quemarse», cuenta la farmacéutica.

Fototipo de piel VI

Y en el fototipo VI, la melanina es máxima: «Por último, el fototipo VI se caracteriza por una piel con la máxima pigmentación, con ojos y cabello negro. Son los que menos probabilidad tienen de quemarse ya que poseen una alta protección natural debido a la gran cantidad de melanina que sintetizan», explica. Aun así, menos probabilidad no significa cero riesgo, especialmente cuando hablamos de fotoenvejecimiento y de exposición acumulativa.

Cómo saber tu fototipo de piel 

Si dudas entre dos fototipos (muy común), hay una forma estándar de orientarse que se basa en cómo reacciona tu piel ante una exposición concreta. «Para identificar los fototipos de piel, habitualmente se utiliza el test de reacción actínica, en el cual se valora la reacción que tiene nuestra piel tras estar expuestos al sol intenso, unos 30 minutos», desvela Plá Sánchez. Y después se cruza esa reacción con tus características: «Según lo que ocurra, añadido a nuestras características anteriormente mencionadas como el color de piel, ojos, cabello, etc., podremos determinar cuál es nuestro fototipo», añade.

Si te queda cualquier duda, mejor no hacer «autodiagnóstico beauty» con prisas: «Si tenemos dudas sobre cómo identificarlo, podemos acudir siempre a nuestro dermatólogo para poder tenerlo claro y aplicar las medidas necesarias para proteger nuestra piel», aconseja la farmacéutica.

La protección solar en primavera: lo que cambia según tu fototipo

En invierno, el gran error es pensar que el SPF es opcional. No lo es. Lo que cambia según tus fototipos de piel es el nivel de protección recomendado y lo estricta que debes ser con la reaplicación cuando hay exposición. Y cuando sube la temperatura más de lo mismo, hay que extremar todavía más el uso de SPF.

  • Para los fototipos claros, la pauta es clara y sin negociaciones: «Para los fototipos de piel I y II se recomienda utilizar un protector solar SPF 50+ de amplio espectro y reaplicar cada dos horas. Evitar exponerse al sol en horas centrales del día y el uso de barreras física, como llevar sombreros o gorras», aconseja la experta. Sí, en invierno también: piensa en paseos largos, terrazas, escapadas a la montaña o días de esquí, donde la radiación se intensifica.
  • En fototipos intermedios, el riesgo suele venir de la confianza: «En los fototitpos intermedios, como el III y el IV, aconsejo siempre un protector solar SPF 30-50 y reaplicar cada dos horas. No hay que confiarse, aunque no se quemen con tanta facilidad como con los fototipos de piel claros», advierte. Así que, no, que no te hayas quemado con el típico enrojecimiento no significa que no haya habido daño. 
  • Y en fototipos más oscuros, conviene derribar el mito de «mi piel no lo necesita»: «Los fototipos oscuros V y VI conviene utilizar un protector solar con SPF alto también, mínimo de 30, y reaplicar cada 2 horas cuando estamos expuestos a la radiación UV. Recordemos que el uso de protector en este tipo de pieles es importante para poder prevenir el daño solar y el fotoenvejecimiento», recuerda la farmacéutica.

Por qué hay que tomarse en serio el SPF todo el año

Hay una razón científica que lo explica todo: «Es importante utilizar protector solar durante todo el año, ya que, gracias al avance en los conocimientos de este tema, hemos podido saber que la radiación UVA está presente los 365 días con la misma intensidad, sea invierno o verano», desvela la farmacéutica Dámaris Plá Sánchez, portavoz de Druni.

Y para rematar, el dato que cambia rutinas: «La radiación UVA es capaz de atravesar nubes e incluso cristales, y es el principal responsable del envejecimiento prematuro de nuestra piel, con la aparición de arrugas, manchas, entre otras muchas cosas. La piel tiene memoria y el daño solar cutáneo es acumulativo. Por ello es tan importante siempre estar bien protegidos frente al sol y, poder disfrutar de él, pero siempre desde la prevención y la protección», concluye.

Protectores solares faciales dependiendo de tu fototipo de piel

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Crema facial fotocorrector unificador anti-manchas Deliplus FPS 50. Ideal para los fototipos I y II que se pueden quemar fácil y, con ello, la aparición de manchas. Este protector previene y controla la hiperpigmentación, gracias al glutation y a la carnosina. Además, está enriquedo con niacinamida para hidratar e iluminar.

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Fusion Water MAGIC Glow SPF 50 de ISDIN. Ideal para los fototipos III y IV. Es un protector con una textura ultrafluida de absorción rápida y un acabado glow precioso. Además, tiene una acción antioxidante.

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Protector labial Deliplus FPS 15. Esto es recomendable para todos los fototipos de piel porque los labios son los grandes olvidados (y tienen una mucosa muy sensible). Esta barra de labios además de proteger, proporciona nutrición e hidratación.

Abeille Royale UV Skin Defense SPF 50 de Guerlain

Abeille Royale UV Skin Defense SPF 50 de Guerlain. Se recomienda sobre todo para los fototipos V y VI. Es un protector avanzado con un SPF 50 para UVB y protección UVA con PA++++, incluyendo UVA largos, con una tecnología tipo segunda piel pensada para resistir y acompañarte todo el día.

Silky Bronze Cellular Protective Cream For Face SPF 50+ de Sensai. Indicada para todo los fototipos de piel. Tiene un acabado sedoso, luminoso y sin grasa, con una versión SPF50+ muy resistente al agua. Está pensado como fotoprotector antiedad que protege frente a UV y cuida el aspecto de la piel, con esa textura que se integra rápido y no estropea el maquillaje. Muy buena opción cuando quieres protección seria y sensorialidad premium.

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