El maquillaje debería ayudarnos a tener mejor cara incluso después de una mala noche. Para eso recurrimos al corrector, a la base, al colorete o a una buena máscara de pestañas. Sin embargo, no siempre conseguimos el resultado que esperábamos. A veces terminamos de maquillarnos y, en lugar de ver la piel más descansada, descubrimos que las ojeras parecen más marcadas, que las líneas se notan demasiado o que la mirada ha quedado más dura. Y no, el problema no tiene por qué estar en los productos. Muchas veces está en cómo los utilizamos.
«Hay pequeños errores que repetimos casi sin darnos cuenta porque llevamos años maquillándonos de la misma forma. El problema es que la piel cambia, las facciones también y lo que nos funcionaba hace un tiempo puede dejar de favorecernos», explica Cristina G. Nuevo, maquilladora profesional. Aplicar demasiado producto, escoger texturas que resecan o marcar en exceso ciertos rasgos puede quitarle frescura al rostro. Estos son los cinco errores de maquillaje más habituales que pueden hacernos parecer más cansadas.
Errores maquillaje: tips para que tu cara no parezca más cansada
Error 1. Aplicar los polvos por todo el rostro
Los polvos han sido durante años uno de esos productos que parecían imprescindibles. Se utilizaban para fijar la base, evitar los brillos y conseguir que el maquillaje permaneciera intacto durante más tiempo. El gesto habitual era aplicarlos prácticamente por toda la cara, sin distinguir entre las zonas que realmente los necesitaban y las que no. Sin embargo, cuando la piel está seca o empieza a perder hidratación, ese exceso de polvo puede resultar poco favorecedor. El producto tiende a instalarse en las líneas de expresión, se agarra a las pequeñas descamaciones y elimina la luminosidad natural de la tez.
«Uno de los errores más comunes es pensar que hay que matificar todo el rostro. Los polvos funcionan muy bien en la frente, la nariz o la barbilla, pero sobre las mejillas o alrededor de los ojos pueden marcar mucho la textura y hacer que la piel parezca más apagada», explica la maquilladora. «Lo más recomendable es concentrarlos en la zona T y utilizar muy poca cantidad. Una brocha grande y suave ayuda a repartir el producto sin dejar una capa visible. Si la piel es seca, incluso se puede prescindir de ellos en algunas zonas», añade la experta.
Error 2. Elegir una base de maquillaje demasiado densa o mate
Cuando tenemos ojeras, manchas o algún granito, es normal buscar una base que lo cubra todo. El problema aparece cuando confundimos una buena cobertura con una textura espesa y aplicamos más cantidad de la necesaria. Las bases muy densas o excesivamente mates pueden quedarse sobre la piel en lugar de fundirse con ella. A medida que pasan las horas, el producto se acumula en los pliegues, marca las zonas secas y hace que las facciones se vean más rígidas.
«Una base de maquillaje no debería notarse más que la propia piel. Cuando la cobertura es demasiado pesada, se pierde frescura y el rostro puede parecer plano, sobre todo si después añadimos una cantidad generosa de polvo. Las bases fluidas, los sérums con color o las cremas BB suelen ser opciones más fáciles de trabajar. Podemos cubrir imperfecciones si así lo deseamos, pero aplicando capas finas e ir trabajando la piel e ir añadiendo producto únicamente donde sea necesario. Una esponja húmeda también puede ayudar a retirar el exceso y a conseguir que la base quede mejor integrada», señala Cristina G. Nuevo.
Error 3. No preparar la piel antes de maquillarla
Este paso es uno de los que más se saltan, especialmente cuando vamos con prisa. Sin embargo, intentar conseguir una piel bonita sin haberla hidratado antes suele ser bastante complicado. Cuando la piel está deshidratada, la base no se extiende de manera uniforme. Se queda atrapada alrededor de la nariz, se cuartea en la frente y hace más visibles las líneas del contorno de ojos. El maquillaje puede estar recién aplicado y, aun así, parecer que lleva horas puesto.

«Una piel bien preparada cambia completamente el resultado. No hace falta utilizar cinco productos diferentes, pero sí aplicar una hidratante que deje la piel cómoda y esperar un poco antes de empezar a maquillar», aconseja la experta. Un sérum hidratante y una crema adaptada a las necesidades de la piel suelen ser suficientes.
Si la superficie continúa algo irregular, una prebase puede ayudar a suavizar los poros y facilitar la aplicación de la base. Eso sí, «tampoco conviene excederse. Aplicar demasiadas capas de tratamiento justo antes de maquillarnos puede hacer que los productos formen bolitas o que la base se desplace», añade la experta.
Error 4. Utilizar siempre máscara de pestañas y delineador negros
La máscara de pestañas negra es uno de los productos más utilizados y, en general, favorece a casi todo el mundo. Sin embargo, combinarla con un delineado negro muy marcado puede endurecer la mirada, especialmente si el trazo rodea completamente el ojo.
«El negro crea mucho contraste. En ojos pequeños, párpados caídos o rostros de facciones suaves, una línea gruesa puede hacer que la mirada parezca más cerrada y que las ojeras destaquen todavía más. No significa que tengamos que abandonar el negro, pero sí adaptar su intensidad. Un delineado muy oscuro en la línea inferior puede bajar visualmente el ojo y dar sensación de cansancio», explica la maquilladora.
«Los lápices marrones, topo o antracita definen sin crear una mirada tan dura. También se pueden difuminar con una sombra para que el resultado quede menos preciso y más favorecedor. Otra posibilidad es utilizar la máscara negra únicamente en las pestañas superiores y aplicar una marrón en las inferiores. Es un cambio pequeño, pero consigue que la mirada se vea más abierta», añade.
Error 5. Dibujar unas cejas demasiado oscuras y definidas
Pocas partes del rostro han vivido tantos cambios de tendencia como las cejas. Durante los años noventa se llevaban muy finas; después llegaron las cejas gruesas, oscuras y perfectamente delimitadas. Ahora la tendencia vuelve a buscar un resultado más suave y menos evidente. El principal error consiste en rellenarlas por completo con un tono demasiado oscuro. También puede endurecer mucho el rostro dibujar un inicio cuadrado o elevar en exceso el arco.
«Las cejas no tienen que parecer idénticas ni estar completamente rellenas. Cuando dibujamos cada borde y dejamos un color uniforme, la expresión puede verse seria y poco natural. Es mejor trabajar solo los huecos y respetar el nacimiento del pelo», afirma la maquilladora.
Los lápices de punta fina permiten realizar pequeños trazos en lugar de pintar toda la ceja. Después, basta con pasar un cepillo para rebajar la intensidad y repartir el pigmento. El color también debe escogerse con cuidado. En la mayoría de los casos resulta más favorecedor utilizar un tono similar al cabello o ligeramente más claro que apostar por un marrón demasiado oscuro.
Cómo maquillar un rostro cansado para conseguir mejor cara
Cuando el rostro parece cansado, la solución no consiste en cubrirlo con más maquillaje. Normalmente funciona mejor reducir la cantidad de base, hidratar bien la piel y añadir color en puntos concretos. Un toque de corrector en el lagrimal puede iluminar más que cubrir todo el contorno de ojos. El colorete aplicado en la parte alta de las mejillas devuelve vitalidad, mientras que un bálsamo con color evita que los labios se vean secos o apagados.
«Para conseguir buena cara hay que intentar que el maquillaje conserve movimiento. Me gusta trabajar la piel con poca cantidad de producto, peinar bien las cejas y dar protagonismo al colorete. Son gestos sencillos, pero cambian mucho la expresión», explica Cristina G. Nuevo. También conviene observar el rostro con luz natural antes de dar el maquillaje por terminado. Muchas veces es entonces cuando descubrimos que hemos aplicado más polvo del necesario o que el delineado ha quedado demasiado marcado.


